Si entiendes el chiste, mejor búscate un libro de Álvarez Guedes, un CD del Conde del Guácharo o un Cassette de la Nena Jiménez!!!
'Everyone is Stealing TV'
Hace 1 hora
Los adolescentes de toda película joliwudiense tienen que ser estigmatizados con uno de dos roles opuestos que, se supone, definen no sólo su infernal/paradisíaco presente, sino también como pintará su futuro. La infinita batalla entre "jocks" y "nerds" no es sino el súmmun del conflicto entre mente y cuerpo que, en su infinita y sádica sabiduría, la madre naturaleza ha tenido a bien poner en el mundo. Cada segundo, 525 nerds están siendo ridiculizados en el pasillo de sus respectivas escuelas, por atletas que, gracias al efecto combinatorio de los genes, obtienen esa maravillosa mezcla que conforman la fuerza física y la crueldad. Por otro lado, uno de cada 10 fortachones son martirizados en aulas repletas de cerebritos, con dosis diarias de sarcasmo e ironía. Ambos acciones pudieran tener efectos letales, a no ser porque la esperanza de retaliación cancela los efectos de largo plazo de una y otra.
Como en "La venganza de los nerds", aquel clásico de los 80's en el que los "nerds" de una ficticia universidad norteamericana logran tomar el control de sus vidas para acabar con los odiados "jocks", arrebatándoles el prestigio social y la supermodelo que por novia tenían, los verdaderos "nerds" que pululan nuestros centros de altos estudios planifican su particular versión de la venganza, donde las víctimas no serán los ahora inexistentes "jocks" sino otros "nerds" que a sus ojos no son dignos de compartir el sagrado recinto de formación intelectual que conforma un laboratorio universitario.
Esto de dedicarse a la investigación científica tiene un balance positivo, como diría cualquier ministro de economía que quiera nublar el panorama. El mayor beneficio que se consigue en esta actividad, ya que es obvio que no es el dinero lo que nos atrae, parece sacado de un viejo tríptico editado por la armada de nuestro respectivo país. La posibilidad de viajar, con todos los gastos pagos, a lugares "recónditos" y "exóticos" donde exponer nuestro trabajo, no viene exenta, al igual que con el mentado tríptico, de una cláusula en letra minúscula, casi imperceptible, pero con la masa de una estrella de neutrones. Para viajar hay que trabajar y trabajar a un ritmo frenético marcado por los deadlines que cada congreso impone.